Estas tendencias apreciables se complejizan a su vez por la presión de cuatro factores ya enunciados teóricamente con anterrioridad pero que ahora desarrollamos:
Uno, la crisis fiscal de todos los Estados, lo que debilita bastante o mucho sus capacidades de incidencia; el caso de los EE.UU es concluyente: su superioridad militar innegable debe ser sostenida en parte por otros Estados, como se ha demostrado en la guerra contra Irak en la que el dinero europeo y asiático ha servido para asesinar a más de 2OO.OOO irakíes. La crisis fiscal tiene dos causas: la propia crisis endógena del sistema que no puede seguir recaudando lo mismo y además, los efectos añadidos de la estrategia neoliberal que busca cargar sobre las clases oprimidas los costos de la crisis, aumentar la riqueza burguesa y dedicar el grueso del presupuesto estatal al beneficio privado capitalista. La crisis fiscal es un ejemplo concluyente del grado de fusión de la economía con la política en el capitalismo actual.
Dos, esa crisis fiscal incide en el empobrecimiento de la ONU y de otras organizaciones del orden imperialista cada vez más sujetas a los dictados del G-7 y FMI, BM, etc. por su misma debilidad económica; la ONU se está acercando a la quiebra económica o, en el mejor de los casos, a la total dependencia mendicante hacia los tres bloques imperialistas, lo que redunda en una mayor dependencia política, económica, militar y burocrática CON LOS EFECTOS DESASTROSOS QUE ESO SUPONE PARA LA INMENSA MAYORIA DE LA HUMANIDAD. Las soluciones propuestas que en su mayoría pasan por una redistribución de poder entre los tres bloques imperialistas continentales, no hacen sino, en el mejor de los casos, posponer los problemas para mañana y dar rienda suelta a los intereses particulares de los imperialismos continentales.
Tres, el debilitamiento relativo de los EE.UU como potencia productiva y su dependencia del exterior, agrava la crisis de disciplina y jerarquía interimperialista: problema más serio de lo que se piensa habitualmente pues, como demuestra la historia, nunca se ha iniciado un nuevo modelo de acumulación sin que previamente, o a lo peor, simultáneamente, se impusiera una potencia imperialista sobre las demás. Los datos son contundentes: en 197O, 64 de las 1OO corporaciones industriales más grandes del mundo, estaban en USA, 26 en Europa y 8 de Japón. Hacia 1988, quedaban en USA 42, Europa había subido a 33 y Japón a 15. En la industria química, las tres más importantes están en Alemania, superando cada una en 1/3 a la mas poderosa de EE.UU. Las mismas tendencias se observan en las restantes ramas productivas. La situación en la industria estratégica de los semiconductores es ya, como lo definió un Informe Oficial de "industria estratégica en peligro". En 197O, 19 de los 5O bancos más grandes del mundo eran yankis, 16 europeos y 11 japoneses. En 1988, sólo 5 eran yankis, 17 europeos y 24 japoneses. En 199O no había ya bancos norteamericanos en la nómina de los 2O más importantes.
Cuatro y último, el caos financiero mundial, la existencia de una "burbuja financiera" que no corresponde a la realidad productiva existente. Según datos de 1993 del FMI, el movimiento diario total neto en 1992 de los nueve principales mercados de divisas en el mundo era de 91O.OOO millones-$. Una cantidad muy superior al total de reservas-oro de todos los países industriales del mundo que en abril de 1992 llegaban sólo a 556.OOO millones-$. Pero esto es sólo una parte del problema. La desproporción entre esas reducidísismas reservas estratégicas para el capital mundial, y la multiplicación exponencial de los activos financieros privados y mundializados, esa sima mortal se ha ahondado. El total de las acciones internacionales privadas paso de 8OO.OOO millones-$ en 1986 a 1.3OO.OOO millones-$ en 1991. El total estimado de propiedad internacional de valores inmobiliarios en todo el mundo en 1992 es de unos 2.5OO.OOO millones-$. Los activos financieros privados a nivel mundial son aproximadamente cinco veces mayores que los de los gobiernos de la OCDE que tratan de regular los mercados financieros.
El peligro de un nuevo crash bursátil aumenta a diario pese a las intervenciones inmediatas en cuestión de minutos, de los Estados y Bancos Centrales. Las instituciones financieras mundiales está atrapadas por una contradicción muy difícil: las grandes transnacionales necesitan la especulación para sus fines, los Estados necesitan controlar esa especulación: cada uno de ellos necesita atraer a los pequeños y grandes inversores para lo que se liberalizan las condiciones hasta que estallan las pequeñas burbujas. Rehecho el panorama, se inicia de nuevo el proceso pero más rápidamente que el anterior hasta la crisis siguiente CADA VEZ LOS ESTADOS HAN DE INTERVENIR CON MAS RAPIDEZ Y MAS FONDOS, QUEMANDO EN LA HOGUERA FINANCIERA INGENTES RESERVAS MONETARIAS.
Dentro de la vorágine juega un papel central la especulación que se transforma en corrupción administrada por mafias como en Japón con la 'yakuza', en Italia, etc. Todos los Estados tienen grupos de corrupción organizados, internos a sus estructuras: son ya partes del funcionamiento capitalista. La corrupción es necesaria para el funcionamiento dentro de una jungla de todos contra todos: se ha cumplido no sólo la tesis hobbesiana cogida del 'homo hominis lupus' romano sino fundamentalmente la tesis marxista. Ha desaparecido la vieja "honorable corrupción" del capitalismo holandés e inglés del siglo XVII-XVIII, sujeta a los códigos ético-morales del cristianismo protestante. Cada fase global histórica del capitalismo ha generado una especial práctica corrupta justificada y santificada en cada momento por las correspondientes adecuaciones en el cristianismo.
Cada modelo de acumulación ha exigido modernizar y aumentar esa corrupción a los requerimiento nuevos: la historia de la jurisprudencia burguesa y de los códigos ético--morales del capital depende entre otros factores, de esa evolución. AHORA LA CORRUPCION SE MUNDIALIZA: las transnacionales y las grandes corporaciones compran a los políticos de los Estados y compran al Papa. Marx teorizó en términos de economía política lo que había sido una denuncia y una constatación de todos los movimientos utópicos: TODO SE VENDE Y EN ESPECIAL EL HONOR.
6.- Cinco ataques brutales del capital para intentar resolver su crisis.